Relación entre criminología y políticas públicas
La criminología como una disciplina social, se ha constituido progresivamente en una herramienta fundamental para el diseño, evaluación y transformación de las políticas públicas especialmente aquellas relacionadas con el sistema penal y la seguridad. No se trata simplemente de un saber académico aislado, sino de un campo analítico que permite comprender los fenómenos delictivos desde múltiples dimensiones, y orientar la toma de decisiones públicas hacia respuestas más eficaces, humanas y basadas en evidencia.
Para comenzar, en el próximo video se plantea una idea fundamental: la criminología no es un saber abstracto, sino una herramienta clave para la toma de decisiones públicas en materia de seguridad, justicia y prevención del delito. A través de una exposición clara, se explica que el conocimiento criminológico permite comprender mejor los fenómenos delictivos, diagnosticar sus causas y orientar la formulación de políticas más racionales, eficaces y respetuosas de los derechos humanos.
Se enfatiza entonces la importancia de trasladar el conocimiento académico a la esfera pública, donde se toman decisiones que impactan la vida de millones de personas. Desde el diseño de programas de prevención juvenil hasta la evaluación del sistema penitenciario, la criminología aporta datos, teorías y modelos que permiten intervenir de forma informada y no simplemente reactiva. También, se destaca el papel del criminólogo como profesional capaz de articular el saber científico con compromiso ético, evitando que las políticas públicas sean meras respuestas populistas o punitivas.
Este enfoque, el cual coloca a la criminología como aliada de la gestión pública, sirve como un punto de partida para reflexionar sobre la siguiente pregunta: ¿cómo pueden integrarse los saberes criminológicos al diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas? Por lo que, a continuación se explorará esta relación.
En el siguiente enlace se puede ver el video:
La criminología como herramienta analítica y predictiva para el diseño de políticas
Desde una perspectiva moderna y a como se mencionó anteriormente, la criminología no se limita describir la conducta delictiva, sino que esta actúa como una ciencia social aplicada al estudio de la conflictividad, la violencia, la criminalización, y el ejercicio del poder punitivo. En este sentido, se convierte en un recurso analítico que permite identificar factores de riesgo, tendencias delictivas, patrones de reincidencia y contextos sociales asociados a distintas formas de criminalidad.
Este reconocimiento resulta crucial para la formulación de políticas públicas más racionales y menos reaccionarias; por ejemplo, la criminología puede advertir sobre la ineficacia de políticas exclusivamente represiva, como el aumento de penas o el uso indiscriminado del encarcelamiento, y proponer estrategias alternativas centradas en la prevención, la reinserción y la justicia restaurativa. Además, la criminología permite anticipar escenarios posibles, mediante modelos predictivos o análisis de datos longitudinales es posible estimar el impacto probable de una política antes de su implementación; así coma se fortalece el principio de prevención en la acción estatal evitando decisiones que sean impulsivas o mal fundamentadas.
De la criminología académica a la aplicada
Durante décadas, la criminología se desarrolló fundamentalmente como un saber universitario, centrado en lo que es la reflexión teórica, la crítica al sistema penal y el estudio histórico-cultural del delito. Sin embargo, se produjo un giro hacia la criminología aplicada, lo que quiere decir, de un enfoque que busca incidir directamente en el diseño de políticas públicas.
Un claro ejemplo de esto lo encontramos en las propuestas basadas en el enfoque de prevención situacional del delito, que se orienta a reducir oportunidades delictivas mediante modificaciones en el entorno físico como la iluminación, cámaras, entre otros. Además, otro ejemplo es la criminología ambiental que analiza cómo la estructura de una comunidad influye en la conducta antisocial y cómo ciertos cambios sociales pueden mejorar la convivencia.
Asimismo, hay iniciativas como los programas de justicia juvenil restaurativa, donde los modelos de policía comunitaria o los sistemas de seguimiento al egreso penitenciario son expresiones concretas de una criminología que traspasa los muros de la academia para incidir en la formulación y ejecución de políticas estatales.
Esta transición ha exigido que el criminólogo no solo maneje herramientas conceptuales, sino que también domine lo que son competencias técnico como la estadística, evaluación, análisis de datos y habilidades políticas para poder navegar en contextos institucionales mucho más complejos.
Evaluación de políticas criminológicas: ¿cuál es el rol del criminólogo?
La evaluación constituye una dimensión crítica dentro de cualquier política pública, y en el caso de las políticas criminológicas se adquiere una importancia particular debido a las profundas implicaciones que tienen sobre los derechos fundamentales de las personas.
A como plantea el autor Binder (2010) el poder penal no puede ser entendido como un hecho aislado ni como una respuesta natural a la criminalidad, sino como una forma de violencia estatal organizada y orientada. Además, Binder (2010, p. 2) destaca la importancia de un punto de partida de base fáctica y con una perspectiva distinta, ya que dice que:
Todas las sociedades contemporáneas que institucionalizan o formalizan el poder (Estados) seleccionan a un reducido grupo de personas, a las que someten a su coacción con el fin de imponerles una pena. Esta selección penalizante se llama criminalización y no se lleva a cabo por azar sino como resultado de la gestión de un conjunto de agencias que conformas el sistema penal
Lo anterior, implica entonces que la política criminal, como toda política pública, debe de ser evaluada, cuestionada y reformada a partir de su impacto real y no de su apariencia simbólica.
Por lo tanto, el criminólogo en este contexto cumple funciones clave ya que diseña indicadores de evaluación, analiza resultados cuantitativos y cualitativos, mide efectos esperados y no esperados, y propone ajustes en función de la evidencia. Asimismo, evalúa los efectos colaterales de las políticas penales, como el hacinamiento carcelario, la discriminación estructural o el debilitamiento del tejido social en comunidades vulnerables.
Más aún, el criminólogo debe de ayudar a distinguir entre lo que son políticas legítimas y políticas meramente populistas o punitivistas. El uso de la criminología como un ente crítico permite evidencia cuando una política responde a más de una necesidad electoral o de control social que a una solución real del problema delictivo; lo cual exige una verdadera valentía intelectual y compromiso ético, especialmente en sociedades donde el castigo tiende a ser valorado como sinónimo de justicia.
A modo de conclusión, desde esta perspectiva, la criminología no debe ser concebida únicamente como una rama del derecho penal, sino como un campo autónomo del saber que contribuye al análisis y la gestión de la violencia estatal. La construcción de una política criminal democrática requiere reconocer su carácter de política pública sujeta a deliberación, evaluación y mejora constante. El criminólogo es aquí una figura clave, en tanto al ser un profesional capaz de identificar riesgos, diseñar intervenciones basadas en evidencia y fiscalizar el ejercicio del poder punitivo. Por lo cual, su labor no es solo técnica, sino también política ya que se convierte en garante de que el uso del castigo se someta a criterios racionales proporcionales y compatibles con un Estado de Derecho.
Y como ejemplo, se tiene la siguiente noticia internacional publicada el 11 de abril de 2025, donde se expone que el Reino Unido se encuentra en el centro de un debate ético profundo tras relevarse que su Ministerio de Justicia está desarrollando un sistema tipo “Minority Report” basado en Inteligencia Artificial para predecir la probabilidad de asesinato en individuos, triangulando datos sensibles como la salud mental, adicciones e historial policial. Si bien el propósito declarado es mejorar la seguridad pública mediante alertas tempranas, diversas ONG y asociaciones de derechos humanos advierten que el sistema criminaliza de antemano, ya que reproduce sesgos estructurales y vulnera principios fundamentales como la presunción de inocencia y la privacidad. Esta iniciativa ilustra de manera elocuente cómo la integración de saberes criminológicos, en este caso, modelos predictivos y análisis de riesgo en políticas públicas puede generar avances en prevención, pero también arriesga transformar modelos de gestión del riesgo en mecanismos de vigilancia automatizada, con implicaciones profundas para la justicia y los derechos civiles.
En el siguiente enlace se puede leer la noticia: Polémica en Reino Unido, quieren usar IA para crear un "Minority Report" que se adelante al delito
Referencias Bibliográficas
Binder, A. (2010). La política criminal en el marco de las políticas públicas. Bases para el Análisis Político-Criminal [Archivo PDF]. Universidad de Buenos Aires.
La Nación. (11 de abril de 2025). Polémica en Reino Unido: quieren usar IA para crear un “Minority Report” que se adelante al delito. https://www.lanacion.com.ar/tecnologia/polemica-en-reino-unido-quieren-usar-ia-para-crear-un-minority-report-que-se-adelante-al-delito-nid11042025/
Soberanes, S. (31 de agosto de 2021). Relación entre políticas públicas y la Criminología [Archivo de Video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=vNYpJorRTFY
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